El informe Jóvenes Españoles 2026, de la Fundación SM y el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica, apunta a un cambio de actitud marcado por la dificultad para emanciparse y la sensación de que la política no responde
Los jóvenes en España no han dejado de interesarse por la política, pero sí han empezado a desconfiar de ella. Así lo refleja el informe Jóvenes Españoles 2026, elaborado por la Fundación SM y el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica, que dibuja un cambio en sus prioridades y en la forma de entender su papel en la sociedad.
“La verdad es que ha habido un cambio muy grande en las actitudes de los jóvenes”, explica Javier Lorente, experto en integración política y social. Según señala, el problema no está solo en las ideas, sino en la falta de respuestas a cuestiones básicas. “La vivienda, las posibilidades de emancipación están muy mal y eso afecta a otras actitudes, como el menor apoyo a la democracia”.
El estudio apunta a una relación directa entre las dificultades para construir un proyecto de vida y el distanciamiento de la política. Lorente lo resume de forma clara. Los jóvenes esperan soluciones concretas. “Muchas veces la política crea más problemas de los que soluciona”.
En paralelo, crece otro fenómeno que llama la atención. Aumenta el interés por la espiritualidad. No se trata solo de religión en sentido tradicional. También aparecen nuevas formas de creencia ligadas a la búsqueda de sentido en un contexto que muchos perciben como complicado.
Desde el propio estudio lo explican así. Los jóvenes sienten que salir adelante es cada vez más difícil y buscan referencias que les ayuden a entender su situación.
Pese a todo, no hay desinterés. Hay exigencia. “Buscar más puntos de acuerdo”, pide uno de los jóvenes consultados. Reclaman una política útil, capaz de mejorar su día a día. La cuestión ahora es si quienes toman decisiones están dispuestos a escuchar.







