El homenaje a Carrie, el estreno del jurado FIPRESCI y la proyección de las escuelas catalanas marcan una edición que invita a mirar más allá de la alfombra roja.
Un festival de cine también enseña a mirar, interpretar y descubrir los oficios que hacen posible una película. La 59.ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, celebrada del 8 al 18 de octubre, ha reunido estrenos, exposiciones y encuentros que conectan la cultura cinematográfica con la formación de nuevas generaciones.
El palmarés ha ofrecido una primera pista: Sanguine, de Marion Le Corroller, ha ganado el premio a la mejor película con una historia de terror corporal sobre la presión laboral. El fantástico convierte así las inquietudes cotidianas en imágenes perturbadoras. La inauguración también dejó un hito: Carlota Pereda se convirtió en la primera directora española en abrir el certamen, con Found Alive.
La memoria del género ha tenido su gran referente en el cincuentenario de Carrie, de Brian De Palma. Su retrato del acoso, la humillación y el aislamiento adolescente permite una lectura educativa que sigue interpelándonos. Revisitarla invita a analizar cómo se construye la exclusión y qué responsabilidad tiene el grupo ante la violencia.
Para quienes estudian cine y audiovisuales en Cataluña, Sitges ofrece una oportunidad concreta de mostrar su trabajo. En los Premios SGAE Nueva Autoría de 2026 participaron 14 escuelas y universidades, con 33 candidaturas. Diez obras llegaron a la selección final: seis ficciones, tres animaciones y un documental. Entre los centros representados figuran ESCAC, Blanquerna, ERAM, La Salle, ECIB y la Universitat Autònoma de Barcelona.
Los galardones reconocieron a Nausica Serra, de ESCAC, por la dirección de Dissecció d’una incoherència en crisi; a Diana Magallón, de La Casa del Cine, por el guion de Amor comestible; y a Pablo Garayoa y Lídia Grau, por la música de Amber Lights, de L’Idem Animation School. Son ejemplos de cómo un proyecto formativo puede encontrar público y reconocimiento fuera del aula.
Esta conexión también se vio en Homing, de Lizzie Atherton y Hansel Rodrigues, proyectado en la inauguración. El corto procede de The Dream Makers, iniciativa impulsada por la Fundació Sitges y CUPRA con apoyo de ESCAC y la Berlinale. Para el alumnado, estas experiencias ayudan a entender que el audiovisual reúne especialidades diversas: dirección, escritura, fotografía, montaje, animación, sonido y producción.
Las entrevistas realizadas por nuestra agencia, INÈDIT AGENCIA, muestran otras formas de aprender del festival. Una de las novedades de 2026 ha sido la incorporación de un jurado de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), integrado por Raquel Abad, Eirik Bull y Emanuele Di Nicola. Su Premio FIPRESCI José Luis Guarner ha distinguido a The Incomer, de Louis Paxton.
«La riqueza del jurado reside en la mezcla y la diversidad de la mirada», Raquel Abad.
Abad, vinculada a Sitges desde 1993 como espectadora y después como periodista, subraya el valor de reunir sensibilidades y conocimientos de distintas cinematografías. Bull destaca la cooperación internacional entre críticos, mientras Di Nicola recuerda cómo cambia con el tiempo la consideración de autores como Lucio Fulci. Sus reflexiones reivindican una competencia esencial para la educación audiovisual: argumentar lo que vemos, más allá del gusto inmediato.
El diálogo entre disciplinas continúa en Fantasy art. Luis Royo, Romulo Royo, Goya, de Mirella R. Abrisqueta, estrenado mundialmente en Sitges Documenta. La directora sigue a Luis y Rómulo Royo en un proyecto inspirado en el universo más oscuro del pintor aragonés. Brujas, monstruos y visiones inquietantes permiten relacionar la historia del arte con la ilustración fantástica contemporánea.
«La obra de Goya es tan personal que su manera de hacer es completamente suya», Luis Royo.
En la entrevista, Luis Royo distingue las afinidades temáticas de la imitación de un estilo. Abrisqueta explica la confianza necesaria para entrar en los talleres y mostrar la vulnerabilidad del proceso creativo; Rómulo describe cómo se reparten las tareas y asumen riesgos al trabajar juntos. El documental permite acercarse al oficio artístico desde la observación, la colaboración y la búsqueda de un lenguaje propio.
La pintura también protagoniza The Dark Side of Cinema, la exposición de Mo Caró en el Miramar Centre Cultural. Sus once lienzos condensan películas en personajes: una base en blanco y negro y un color singular articulan cada obra. Tras años dedicado a la cartelería cinematográfica, el artista plantea el reto de contar una película en una sola imagen.
«Lo que verdaderamente te queda de cada película es el personaje», Mo Caró.
Crítica, documental y pintura amplían así la experiencia de Sitges. Nuestras conversaciones muestran que detrás del estreno hay decisiones, referentes y procesos que merecen atención. Para quienes enseñan, estudian o simplemente disfrutan del cine, el festival ofrece materiales para comprender cómo se crean las imágenes y por qué algunas permanecen en nuestra memoria.
Fuentes: InèditAgencia.cat / Ineditagencia.com











